Aventuras de Vap


Luces Rojas Por Doquier
February 25, 2011, 11:32 PM
Filed under: Aventuras en Ámsterdam | Tags:

Finalmente, después de un largo recorrido por tierras del viejo continente llegaba al destino donde tenía decidido tener mi primera incursión gatera en territorio europeo. Si existía un lugar ideal, por el significado que tiene, era aquella ciudad famosa entre algunas cosas por; sus canales semicirculares, sus miles de bicicletas, sus cafeterías llenas de humo y un sin número de focos rojos, escondidos entre calles y pasajes, que iluminan las oscuras noches. Tenue luz apenas suficiente para poder notar las siluetas femeninas expuestas detrás de las vitrinas, tal como otras piezas más de mercadería disponibles para comercializar en las tiendas locales. No es necesario haber estado antes en el lugar para saber que obviamente me estoy refiriendo a la capital holandesa, Ámsterdam.

En primeras horas de la tarde, apenas llegado a la estación de buses Amstel proveniente de Alemania, tenia 3 misiones por cumplir lo antes posible. La primera llegar a mi alojamiento ubicado en el centro de la ciudad en la calle Warmoesstraat, para lo que tome el metro con dirección a la estación central que era donde debía bajar para estar cerca a mi destino. Como buen peruano hice uso del transporte público sin hacer el pago correspondiente, ya que uno puede subir sin inconvenientes al no haber barrera alguna al paso como si lo hay en España, obviamente corriéndome el riesgo que me pidan el boleto en cualquier momento y al no tener uno hacerme acreedor a una cuantiosa y dolorosa multa. Tuve suerte que no me pidieran nada en el trayecto, pero como a veces la suerte no dura mucho tiempo, justo en la puerta de salida donde uno pasa su ticket para que gire la ruletilla de salida había un control policial. Apenas lo vi me volví hacia el andén del metro e intente salir por el otro extremo, pero se dio el mismo caso. Como no podía comprar un boleto en ese momento estando dentro, opte por tomar el metro de vuelta a la estación anterior, donde nuevamente volvió mi suerte y pude salir sin control policial alguno. Para llegar a mi destino tuve que caminar un poco más y tomar  una ruta distinta a las que me habían recomendado, pero como buen viajero ya me había agenciado de un mapa de la ciudad apenas llegue a esta. En mi recorrido hacia el hostel, en plena luz del día, pase por el famoso barrio rojo, el cual encontré ya funcionando pero un poco flojo. Definitivamente tendría que volver por horas de la noche cuando resultara más atractivo con su iluminación típica y sus hermosas cortesanas provenientes de todo rincón del mundo, quería verlo y gozarlo en todo su esplendor. Camine por unos minutos y llegue a donde tenía que hacerlo, procedí con el típico registro, deje mis cosas y me puse un poco mas cómodo para salir por mis otras 2 misiones. La segunda, a pesar de parecer fácil me resulto un poco complicada, pero no tarde mucho en encontrar el deseado cajero que se encargaría de surtirme del recurso necesario para hacer de mi estadía inolvidable. Teniendo ya conmigo dinero en efectivo salí por la última, pero no menos importante, misión de la tarde, encontrar un lugar donde comprar una tarjeta SIM de telefonía holandesa para mí móvil, ya que mi compañía española no me había habilitado el roaming necesario para concretar un plan que llevaba planeando con mucha antelación. Al cabo de un poco menos de dos horas había conseguido mis 3 objetivos, pero aparentemente no fue con el suficiente tiempo necesario para que fuera fructífera la primera gran intención de mi visita a esa urbe holandesa.

Luego de arreglar a medias el inconveniente, que en mi siguiente post detallare, me dedique a conocer la ciudad y buscar algo de comida para saciar el hambre del momento, para posteriormente hacer una merecida siesta. Al despertar encontré que la noche ya había caído, lo que era propicio para hacer mi primera excursión turística por el famoso barrio rojo de Ámsterdam. No tuve que alejarme mucho desde donde me quedaba, apenas  a unos 5 minutos caminando, para llegar a deleitarme la vista con las primeras ninfas exhibiendo sus encantos tras las delgada vitrinas que separaban mis deseos de sus demandas. Según aumentaba la cantidad de mujeres que observaba, me resultaba más difícil resistirme y serle fiel a mi intención inicial, pero era consciente que era apenas un par de días más de espera y que lo que viniera después seria entregarme por completo a uno de mis grandes vicios. Definitivamente que diferencias trae la noche consigo, en especial la zona del canal Voorburgwal, del cual sus aguas solamente reflejan luces rojas dominantes de la oscuridad. No solamente allí, creo que las chicas más lindas las encuentras cuando te metes en los callejones más estrechos, que por momentos se ven desbordados no solamente de curiosos turistas del sexo masculino, sino también de sonrientes féminas que ven en ese barrio rojo un atractivo turístico más de la alta tolerancia y diversidad cultural reinantes en Ámsterdam. Es que sea cual sea el gusto del cliente, no hay duda que encontrara lo que busca, europeas, latinas, asiáticas, africanas, todo a disposición de unos 50€ por unos cortos, pero para algunos suficientes, 15 minutos de goce sexual. Basta con acercarse a la puerta, hacer una rápida negociación (para que no se ganen los muchos sapos al rededor), aceptar si uno está satisfecho y sin más que hacer para adentro a cerrar la cortinita antes de empezar la acción. Queda claro que si uno tiene ideas especiales en la cabeza, estas deben ser tratadas con la chica antes de decidir entrar, aunque no me sorprendería que muchos entren simplemente con la primera impresión visual que ofrecen muchas de las atractivas chicas. Ya les digo que encontrarse con una que podría ser modelo en cualquier lugar no les debe extrañar, hay chicas realmente preciosas que uno no entiende que hacen metidas en ese negocio. Pero por suerte están ahí a nuestro alcance si contamos con el dinero.

Durante mi estadía que fue poco menos de una semana tuve la oportunidad de recorrer el barrio rojo en diversas oportunidades, casi una especie de rutina nocturna al salir y antes de volver a dormir. En algunas ocasiones, sobre todo apenas llegue, lo hice en solitario y luego cuando conocí otros viajeros como yo lo hice en su compañía, ya casi les hacía de guía sabiendo con certeza donde se encontraban las chicas mas lindas a mi gusto, el cual fue posteriormente compartido también por ellos. ¿Qué si finalmente concrete con alguna o varias chicas de las tantas que habían? Pues creo que la respuesta es tan obvia que no me molestare en responderla en este post, sino dedicarle el espacio especial que se merece en una siguiente entrega.

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