Aventuras de Vap


10° Encuentro: Todo Lo Vale Valentina
February 12, 2010, 10:23 PM
Filed under: Aventuras en Medellín | Tags: ,

 

Desperté cerca de las 10 de la mañana, aun con las hormonas alborotadas por la noche anterior, con la misión de concretar un segundo encuentro con alguna pre pago paisa. Tenía que aprovechar que era una buena hora para comunicarme con alguna chica y quedar para visitarla. Apenas a la primera llamada tuve la suerte que me respondiera, mi plan A de Masajistas Paisas, e inmediatamente separe un turno para ir en su encuentro pasado el almuerzo. Mi amante de turno respondería al nombre de Valentina y llamó mi atención por la bonita figura que tenía en cada centímetro de su casi metro ochenta de estatura. Claro que lo que la llevo al tope de mi lista fueron los muy buenos comentarios que encontré de ella en el website de su anuncio, escritos por las personas que habían podido compartir con ella momentos de libidinosa pasión anteriormente. Además, darse el tiempo de responder consultas y agradecer halagos me hacía pensar que era una chica con una muy buena onda.

 

 

Al estar próxima la hora tome un taxi, desde mi hostel, con dirección al Centro Comercial Laureles. El pago por el transporte resulto ser de 10,000 pesos. Una vez en el lugar procedí a llamarla por teléfono, como me había pedido que lo haga, para que me indicara la dirección exacta de su apartamento. Resulto estar a menos de media cuadra, al frente del supermercado Éxito, en un segundo piso al cual se accedía por una escalera externa. Ya parado en la puerta, toco el timbre y me abren casi de inmediato. La persona que me abrió fue la secretaria que a su vez me invito a tomar asiento, en una sala, y me ofreció algo de tomar mientras esperaba que Valentina estuviera lista para recibirme. Durante la espera podía escuchar a las dos conversando en la habitación, mis ansias iban aumentando, quería tener delante mío de una vez a la chica con la que compartiría los próximos 90 minutos de placer carnal. Felizmente la espera fue corta; apareció ella vistiendo una faldita cortita y una blusa tipo colegiala, portaligas color celeste y unas medias cortas tipo colegiala del mismo color. Alta, imponía presencia, con unas tetotas y una cola que no daban para estar perdiendo tiempo ahí tan quieto. ¡Estaba refuerte! Después de darme bienvenida me lleva de la mano hacia dentro del dormitorio, el cual tenía una cama de doble plaza llena de pétalos de rosas cubriéndola y otros cuantos más rodeándola en el piso. Al fondo se podía ver un baño, del cual curiosamente apareció un perro. ¡Qué coño hace un perro acá! Me explico era su engreído, que se había quedado con la custodia del animal tras pasar por un reciente divorcio que la había llevado a vivir por varios años en tierras mexicanas. Efectivamente tenía un acento extraño para una mujer colombiana. Sacó al perro del dormitorio y salió a hablar con su secretaria mientras yo me iba desprendiendo de la ropa hasta quedar en calzoncillos. Volvió y cerró la puerta para quedarnos solos y dar rienda suelta a los bajos instintos, la pasión y la excitación.

 

Me encontró tendido en la cama boca arriba y empezó con un juego de seducción; montándose y frotándose, sin nada debajo de su faldita, sobre mi pelvis. Me dice: “Las colegialas traviesas no usamos ropa interior debajo.” Rehuyó sus labios a los míos. ¡Primer punto en contra! Me dijo que no daba besos. Siguió quitándome la única prenda que me separaba de la desnudez y dirigió su boca hacia mi pene erecto, no sin antes poner el preservativo, para empezar una decente, prolongada y húmeda atención al amigo. ¡Segundo punto en contra! Aunque a estas alturas no me sorprendía teniendo en consideración el encuentro anterior con otra colombiana, en el cual el sexo oral también había sido con protección. ¡Mierda, como extraño a mis aguerridas gatitas argentinas! Casi convencido de cual podría ser su respuesta, aun así le pregunte si me dejaba hacerle sexo oral. Su respuesta fue tan clara como irrebatible, “Tienes que cuidar tu salud amor.” Nada más que decir, a pesar que era cierto, no me gustó eso. ¡Tercer punto en contra! Esta chica resulto la primera en negarse a que le haga sexo oral, no me había pasado antes en mis experiencias gateras anteriores. Sin dudas era la que más previsiones tomaba; si bien es cierto es lo correcto, a mi no me agradaba mucho que digamos. A mí me gusta la entrega total y lo más cercano al trato de pareja, pero no podía culparla por ello. Al fin y al cabo era un cuidado para los dos. Indique que parara de hacerme sexo oral y que siga frotándose con mi pene mientras mis manos y mi boca disfrutaban un rato de sus grandes senos. Primero hice volar el brasiere, luego la faldita, era momento de cogerla y descargar la calentura de la noche anterior en Fase II. Empezó ella montándome de frente con movimientos suaves, mientras iba acelerando iba tirando el cuerpo para atrás hasta que hago que se voltee. Esta vez dándome la espalda, para disfrutar de una excelente vista de su generosa cola, siguió con el mismo ritmo ya acelerado cuando se hizo necesario el cambio de posición. En clásico perrito estuve dándole otro rato más hasta que no pude aguantar lo inevitable: termine el primero.

 

 

Tirados en la cama nos pusimos a conversar esperando el amigo recupere sus signos vitales de vida. Entre lo que me dijo, recuerdo me comento sobre sus planes de manejar un grupo de chicas. Ya estaba haciendo castings pero era difícil conseguir buenas muchachas. Tenía su dominio de internet comprado y se encontraba ultimando detalles para el lanzamiento de su website. (El cual por cierto, no recuerdo en lo más mínimo) Habló sobre algunos otros detalles de su vida privada y sobre una que otra experiencia. Después de un buen rato de conversación se preocupo de hacer despertar al amigo con más juegos de excitación. Recorrió mi cuello, mi pecho, especialmente mi zona pectoral, con sus labios y lengua. Fue bajando y haciendo amagos de empezar a hacerme sexo oral sin preservativo, cosa que nunca paso. En cambio, nuevamente se monto y empezó a frotar su sexo con el mío hasta que alcance una erección para poder ponerme la protección. Estando ya encapuchado, dedico un tiempo a jugar con mi pija en su boca y dejarla dura para que empezara el segundo polvo de la tarde. El comienzo fue igual que el primer polvo; ella cabalgando de frente, luego de espalda y otra vez en perrito. Para esta ocasión el “doggy” fue mucho más prolongado y variando; agarrándola de la cintura con las rodillas apoyadas en la cama, montándola de arriba sin apoyar, apoyando mis brazos en la cama y mi pecho en su espalda, hasta que llegamos al borde y ella apoyando las manos en el piso con el culito levantado hacia mí. ¡Le estaba dando duro y parejo! Cansado un poco cambiamos a misionero y luego a misionero con las piernas al hombro. Volví a ponerla en cuatro y estando a punto de terminar se la saco para apoyar mi espalda echada y pedirle para acabar con ella haciéndome un pajazo en sus ricas tetas. Finalizando el acto, paso al baño por la higiene de rigor y vuelvo al dormitorio para vestirme y retirarme. No sin antes preguntarle si me dejaba sacarle algunas fotos. Para mi satisfacción respondió afirmativamente, saque unas cuantas y salí a la sala de recepción donde tome algo para refrescarme y me despedí antes de retirarme definitivamente.

 

Al salir del lugar tenía una mezcla de sensaciones; por un lado un poco de insatisfacción, pero por el otro si me sentía satisfecho. El encuentro en si fue bueno, no me puedo quejar de la onda ni del físico de Valentina salvo de 3 aspectos que mencione anteriormente y que para mí son importantes para un encuentro sexual pleno. No daba ni picos en la boca, menos aun pensar en chapes con lengua. Tampoco hubo un buen sexo oral. A mí me lo hizo con preservativo y ella no dejo siquiera que mi boca llegue a su vagina. También considerare que había ido con un propósito que no llegue a concretar, por la forma en que se dio el encuentro, que era romperle la cola haciéndole sexo anal. Era posible hacerlo por un extra, pero finalmente decidí no hacer uso de colectora. Como conclusión general, me parece que valió la pena por el costo que tuvo. Si hubiese sido de un costo más elevado, mis exigencias hubieran sido mayores. De lo que gaste: ¡Todo lo vale Valentina!

 

Tablita resumen
Cara: 7 – Pensé que era más bonita, pero no desentonaba su cuerpo.
Tetas: 8 – Grandes y duras. A mi parecer hechas por un cirujano.
Cola: 8 – Lo que más me gusto de ella. Grande y formada.
Onda: 7 – Buen trato, pero puso limitaciones al sexo oral.
Gift: P$100,000 = US $50 aprox. por una hora y media de servicio estándar.

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2 Comments so far
Leave a comment

excelenteee
voy por ella en mi proxima visita

Comment by Jon

Jon, gracias por visitar y leer el blog. Espero que disfrutes mucho de tu encuentro con Valentina. Si gustas luego me comentas que tal. Saludos!

Comment by Vap




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