Aventuras de Vap


9° Encuentro: Es Casi Una Leidy
January 15, 2010, 10:21 PM
Filed under: Aventuras en Medellín | Tags: ,

 

Era lunes y apenas entraba la noche, desde mi celular volví a llamar a Leidy para preguntarle si me podía atender dentro de una o dos horas. Lamentablemente su respuesta fue negativa aduciendo que ya tenía en la agenda un servicio pactado para esas horas pero si yo aceptaba lo podríamos dejar para el día siguiente. Le respondí que la llamaría por la mañana para quedar en una hora, aunque en realidad tenía pensado concretar con la que fuera posible esa misma noche. Seguí llamando a las otras que me habían contestado las llamadas más temprano durante el día, pero no hubo éxito en ningún caso. Siendo ya un poco tarde tire la toalla y me hice la promesa de no dilatar en mas días el primer encuentro con una prepago en Medellín. Emprendí retirada a dormir, pero ya pensaba en todo lo que haría entrado el martes. Las ansias las tenía a flor de piel, ya no podía esperar. De alguna manera había decidido llamarla nuevamente, a pesar de no ser la primera en mi lista, porque quería sacarle datos de cómo contactar a una chica prioritaria que repentinamente a mi llegada cambió su status a “De vacaciones”. Es que note trabajaba con el mismo celular y deduje sería su amiga. Otro motivo era su interesante tarifa y también porque como el postre, siempre me gusta dejar lo mejor para el final. Impostergable, apenas me desperté y después de tomar un ligero desayuno llame a Leidy para concretar una cita durante la tarde, siendo pactada para las 14 horas.

 

 

Faltando 30 minutos para encontrarnos; le hice un llamado al celular indicándole que iba en salida de mi hostel y esperaba verla al tiempo pactado. Ella me replico que era seguro que llegaba pero quizá tardaría unos 15 minutos de más, recibiendo mi visto bueno. Fui a comprar preservativos y luego tome un taxi pidiendo me llevara al Hotel Nuevo Milenio en el centro de la ciudad. Ese era el punto que Leidy me había indicado como lugar para encontrarnos, ya que en esos momentos no contaba con departamento propio. Llegue apenas antes de lo previsto, le timbro para avisarle que ya la esperaba en recepción. Mientras tanto aproveche en indagar sobre los costos hasta que ella llegara. Luego de una breve y solitaria espera noto que una chica, con apariencia muy juvenil, entraba y se dirigía hacia mí. Nos saludamos, procedí a pagar 30,000 pesos por 3 horas en la tipo suite y nos dirigimos hacia la habitación asignada.

 

Se le veía una chica muy joven, luego me comentaría que tenía 19 años, de rostro mestizo coqueto regalaba una sonrisa con brackets. Venía con el pelo arreglado y maquillaje poco recargado. Vestía un ligero polito, jean apretado y calzaba botas deportivas tipo zapatos marca Converse. Calculo su estatura alrededor de 1.64 metros. En líneas generales lucia como una típica jovencita paisa, una linda lolita y no una atractiva mujer. Apenas entramos al dormitorio nos empezamos a comer la boca y mis manos empezaron a recorrer su tierno cuerpo. Antes que me ganara la calentura; le pregunto si había traído algún disfraz, que le solicite cuando hablamos por teléfono al momento de pactar el encuentro. Para mi satisfacción, su respuesta fue afirmativa, pasando en seguida al baño para cambiarse. Apenas unos segundos después salió a mostrarme la lencería con la que venía puesta, seguimos con unos pocos besos y entro nuevamente al baño para ponerse el disfraz. Nuevamente sale, esta vez vestida con una lencería que se asemejaba a la ropa de un árbitro y con medias largas hasta la rodilla. Decide prender la radio y musicalizar un poco el ambiente antes de echarse en la cama. Inmediatamente me tire encima de ella, ya semidesnudo, y proseguimos comiéndonos la boca mal. Es ahí que noto que tenía un piercing en la lengua. ¡Qué rico! Mis manos que seguían recorriendo su cuerpo, se encargan de sacarle el brasiere e invitan a mi lengua a que continúe su recorrido hacia sus hermosos senos naturales. Las manos continuaron deslizándose hacia sus partes más intimas hasta que les tocó quitarle la tanga y descubrir una conchita peladita. Nuevamente se cursa invitación a mi lengua para que se acerquen al sexo de Leidy y le prodigue un poco de atención. En el momento que mi lengua empezó a rozar su vagina vino la nota desagradable del encuentro, un olor un poco fuerte que se acentuó cuando mis dedos empezaron a explorar dentro de ella. Eso me desanimo a darle sexo oral y me limite a que dedos y saliva hagan el trabajo de calentarla un tanto. No paso mucho tiempo para que echado me quitara el calzoncillo y le pidiera que me haga un pete. Su respuesta, en forma de acción, me desilusiono levemente a pesar de saber que suele ser lo más recomendado. Ella me acerco un preservativo y luego siguió el dialogo:
Leidy: “Póntelo tu que quizá lo rompo con las uñas.”
Yo: “¿Acaso el sexo oral no es sin preservativo?”
Leidy: “Puede ser, pero son 30,000 pesos más.”
Ya estaba todo dicho, me puse el forro y con las manos le incline la cabeza hasta que su boca tuviera mi miembro adentro. Se puso a chuparla por unos minutos, pero pude notar su inexperiencia en la materia. Olvídense de pensar que hizo garganta profunda o bajo a lamerme los testículos. ¡Nada! En fin, había que pasar a otra cosa. Aun echado la jalo de la mano y hago que se monte encima de mí y de frente para empezar la cabalgata mientras también gozaba de sus movedizos senos. En la misma posición hago que se de vuelta y seguimos cabalgando, pero en esta ocasión tenia la vista de ese juvenil culito. Continuamos por otros tantos minutos hasta que la volteo a misionero y le sigo metiendo bomba hasta acabar. Paso al baño a asearme y regreso a la cama para conversar con ella mientras buscaba recuperar fuerzas para el segundo polvo. El punto positivo es que contaba con 2 horas, pues ese era el tiempo del servicio. ¡Podía tomarlo con calma! Estuvimos hablando de nuestras vidas y otros temas superficiales, también aproveche en averiguar sobre su amiga, la que tenía entre ceja y ceja. Lamentablemente durante mi estadía iba a ser imposible concretar un encuentro con ella, porque ya se había tomado sus vacaciones navideñas fuera de Medellín. Prendí la tele solo por un efímero lapso y ni bien la apague le solicite que tome un baño. Abrió el agua de la ducha para limpiarse. Finalizado el aseo, empezó a llenar la tina de agua tibia en donde permaneció relajándose un par de minutos hasta que yo me metiera con ella a empezar el maleo. Nuevamente nos estuvimos comiendo la boca y yo me asegure de limpiarle bien la conchita con una mano y acariciarle los senos con la otra. Decidimos salir hacia la cama, previo uso de toalla, para empezar con el segundo polvo.

 

 

Se repite un flojo pete y otra vez la empecé a coger en “cowgirl” de frente, cambie a misionero, continué con el clásico perrito y luego la jale al borde de la cama para seguir dándole en cuatro mientras yo estaba parado frente a un pobre espejo. De ahí, me acosté sobre mi espalda y le pedí que me peteara, otra vez le pido me monte en “cowgirl”, continuamos en misionero con patitas al hombro, sigo con el excitante “doggy” sadiqueando un poco. Para el epilogo, de este duradero segundo polvo, regresamos a la ya repetidísima posición cowgirl y finalmente acabe en misionero. Cortísimo intercambio de palabras antes de que yo pasara a la ducha y ella al baño. Terminado mi duchazo salgo a ponerme mi ropa mientras era el turno de que Leidy se duchara. Espere a que se vistiera para retirarnos juntos a dejar la llave en recepción; de una habitación que tuvo lo necesario y extras, solo le faltaba ser más generosa con la cantidad, el tamaño y la ubicación de espejos. Salimos a la calle nos despedimos con un beso y cada uno tomó su taxi de turno.

 

El único detalle que me molesto un poco fue ese olor en sus partes íntimas, pero la verdad ni se lo comente y me encargue personalmente en la ducha. Para ser sincero, este encuentro no fue malo pero tampoco fue de los mejores. Tuvo sus aspectos positivos como también otros tantos negativos. Empezando con que mis expectativas de las colombianas eran quizá mucho más que la realidad, esperaba una modelito y obviamente Leidy no lo era. Ella es una jovencita agraciada de rostro, simpática, con un bonito cuerpo natural y una predisposición buena para satisfacer al acompañante. Tiene un trato excelente y una cierta inocencia al ser nueva en lo que hace. Aun no sabe mucho sobre las artes amatorias, ni tampoco las mañas del oficio de masajista o prepago. ¡Ella aun es casi una Leidy!

 

La tablita resumen
Cara: 6 – Típica joven paisa. Tiene brackets.
Tetas: 7 – Lindas tetas naturales. Bien puestas.
Cola: 7 – Formado y firme. No entrega.
Onda: 10 – Como la novia del cole. Full besos.
Gift: P$150,000 = US $75 aprox. por dos horas de servicio estándar.


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