Ya había estado con mi primera prepago paisa y obviamente tenía ganas de ir por más. Un día después, el miércoles, desperté casi acabando las horas matutinas con la misión de salir a conocer la ciudad. Por ello, no fue hasta avanzado el día en que recién me puse a llamar a las chicas que estaban en mi lista. Lamentablemente no pude concretar con ninguna debido a mi limitado tiempo, pues ya había comprado mi boleto para ir entrada la noche a ver al equipo más popular de la ciudad: el Atlético Nacional. Después de una interminable espera por conseguir un taxi, en las afueras del estadio, finalmente pude conseguir uno que me llevara de vuelta al hostel. Para el momento en que subí le pregunte la hora y eran las 12:30am. ¡Había estado esperando por casi 90 minutos! Fuimos con rumbo al Poblado, que era la zona donde me quedaba, y mientras tanto íbamos conversando sobre la ciudad, la noche y sus mujeres. Como iba a ser casi imposible contactar una de las chicas de mi lista a esa hora, más aun después que mis múltiples intentos por la tarde no fueran atendidos, se me ocurrió que quizá era el momento adecuado para ir a conocer el famoso Fase II.
Era lunes y apenas entraba la noche, desde mi celular volví a llamar a Leidy para preguntarle si me podía atender dentro de una o dos horas. Lamentablemente su respuesta fue negativa aduciendo que ya tenía en la agenda un servicio pactado para esas horas pero si yo aceptaba lo podríamos dejar para el día siguiente. Le respondí que la llamaría por la mañana para quedar en una hora, aunque en realidad tenía pensado concretar con la que fuera posible esa misma noche. Seguí llamando a las otras que me habían contestado las llamadas más temprano durante el día, pero no hubo éxito en ningún caso. Siendo ya un poco tarde tire la toalla y me hice la promesa de no dilatar en mas días el primer encuentro con una prepago en Medellín. Emprendí retirada a dormir, pero ya pensaba en todo lo que haría entrado el martes. Las ansias las tenía a flor de piel, ya no podía esperar. De alguna manera había decidido llamarla nuevamente, a pesar de no ser la primera en mi lista, porque quería sacarle datos de cómo contactar a una chica prioritaria que repentinamente a mi llegada cambió su status a “De vacaciones”. Es que note trabajaba con el mismo celular y deduje sería su amiga. Otro motivo era su interesante tarifa y también porque como el postre, siempre me gusta dejar lo mejor para el final. Impostergable, apenas me desperté y después de tomar un ligero desayuno llame a Leidy para concretar una cita durante la tarde, siendo pactada para las 14 horas.
Seguiría mi exploración por nuevos territorios sudamericanos, y en este caso era un lugar que ansiaba mucho conocer primordialmente por la belleza y sensualidad de sus mujeres. El día de partir hacia Colombia cada vez estaba más cercano y había que hacer el trabajo sucio de recopilar la información de siempre previa a cada viaje. Lamentablemente los datos que se pueden encontrar sobre servicios sexuales en el país del café no son muchos, o mejor dicho son casi inexistentes. Se limitan, en casi su totalidad, a comentarios y aportes de turistas extranjeros y por lo tanto se encuentran en ingles. Me extraño que los colombianos no cuenten con foros, donde se discutan sobre las chicas que ofrecen compañía, como los que existen en Argentina, Brasil, Chile y Perú. Después de visitar varias webs de escorts, solamente encontré un par que inspiraran confianza para mi estadía en Medellín; Paisas Divinas y Masajistas Paisas. De cada una de estas dos páginas de anuncios de masajistas o prepagos independientes saque 5 candidatas y las ordene desde plan A hasta plan E; teniendo un total de 10 llamativas mujeres en lista antes de viajar. De igual forma, no olvide conseguir los nombres de los nightclubs y casas de masajes más recomendados de la ciudad. Repetí la tarea, ya muy bien aprendida, para el segundo destino que tendría en el mismo país: la ciudad de Cali. Ahora si me sentía preparado y listo para viajar, solo debía concretar las expectativas. ¡Allá voy Colombia!
Hace un par de semanas tuve una gira por algunos night clubs de la capital. Empezó, el jueves 12, con motivo del cumpleaños de un amigo. A este se le ocurrió celebrarlo por la noche en un night de San Isidro: Eclipse. Nunca había caído por ese hueco y después de conocerlo por dentro; la infraestructura es medio tela y las flacas no pasan nada. Alguna puede pasar piola, pero en líneas generales esta en debe. ¡Ni más regreso!
De vuelta por mi terruño sabía que era poco o nada lo que le esperaba a mi vida gatera, total nunca he tomado el servicio de una escort en mi país. Indudablemente las cosas siempre están para cambiarse si es que uno realmente lo desea así, pero de momento no se si lo quiera. En caso que me anime; tendrá que ser un debut con un gato de alto nivel o mejor dicho, en peruano, una kinesióloga VIP. He notado últimamente muy buen material colombiano en Lima, pero siempre conservo conmigo la idea de consumir producto local de donde uno se encuentre en el momento. ¡Sera una peruanita!
Había llegado la hora de abandonar Chile con destino a su vecino país altiplánico de Bolivia. Después de haber estado por unos breves días en Santiago y haber tenido mi primera incursión gatera en aquel país, me fui con una imagen hecha de lo que es el mundo pirata en aquella ciudad. Mi experiencia la recordare como positiva, pero más allá de ella también recordaré algunas otras cosas.
Apenas salí del locutorio ya andaba caminando por las calles de Santiago a la expectativa de la cita que había pactado para aproximadamente unas 3 horas más tarde con Alexa. Ese era el nombre de la chilena que iba a “estocar” esa noche de otoño. El lugar al cual me indico que me acerque era su departamento en la comuna de Providencia, cerca de la conocidísima calle Suecia. La hora exacta estipulada para el encuentro eran las 20 horas. Al estar cerca de la hora retorne a mi hostel cerca del barrio Brasil para cambiarme de ropa, arreglarme un poco y sacar un dinero extra por si era necesario. Empecé a caminar hacia la estación del metro más cercana y me dirigí hacia la estación Los Leones en Providencia. Di unas cuantas vueltas antes de ubicar el lugar exacto y note a unas personas entrando por la reja principal del edificio al cual yo iba. Acelero el paso y entro detrás de ellos hasta que me choco con el conserje que amablemente me pide mi documento de identidad. Después de apuntar mis datos me indica que puedo pasar sin si quiera preguntar a donde iba y mucho menos llamar por el intercomunicador a Alexa.
Ya estaba decidido que había que expandir el mapa de incursiones gateras, el territorio conquistado por un pirata dedicado a su oficio. Se presentaba una nueva oportunidad, perfecta para conseguir el objetivo: un viaje a Santiago de Chile seguido de uno a La Paz. El orden de las acciones a tomar previo viaje ya son conocidas, primero ver los anuncios de las chicas en los diferentes websites de escorts y luego investigar en los foros locales por las chicas escogidas para determinar las mejores opciones. A seguir el plan.
Siempre se presentan dos opciones, dos caminos que uno puede seguir. En este caso a mí se me presentaba la disyuntiva de elegir entre visitar más gatos en Capital Federal o irme a pasear por Rosario y Córdoba. Era un tema de presupuesto y algo más. Por un lado; quedarme en Buenos Aires hubiera significado llevar unos días un poco monótonos pues ya conocía bien la ciudad y no tenía mucho motivo para quedarme más tiempo salvo el de ir a gatear. Por otro lado, para mantenerme activo, me interesaba mucho la idea de cambiar de aires y tener más opciones de cosas para hacer y gente por conocer. Era casi claro que la segunda opción era la más viable y para la cual terminaría inclinando mi decisión final. Será para otra oportunidad tener más incursiones gateras en Buenos Aires, por esta vez con la única que tuve podía abandonar satisfecho la ciudad. Igual siempre vuelvo por la capital argentina. ¡Me encanta! Igual siempre quedan saldos y eso no me molesta, por el contrario, me alegra.
Llegado a Buenos Aires y luego de reencontrarme con buenos amigos, pasear un poco por la ciudad y hacer compras, había que darse un tiempo para visitar los gatitos de la lista. En esta ocasión como primera candidata tenia a una hermosa chica recomendada por muchos en los foros argentinos y además la avalaba el premio a Gato Revelación del año 2008. ¡Interesante! Martes, saco la lista y el nextel, me dirijo al techo del hostel a concretar la primera incursión del retorno a la Argentina. Me contesto una voz muy agradable que me explico todo lo que yo debía saber antes de quedar en una cita, de más decir que yo ya me lo sabia absolutamente todo con respecto a su servicio tan recomendado. ¡Pero si yo estaba hace rato decidido! Quedamos en encontrarnos un día miércoles después del almuerzo como a eso de 13.30horas; tenía que dirigirme hacia su departamento ubicado en la Av. Paraguay, en pleno microcentro, lugar conocido por ser transitada zona gatera de la capital. Ya todo arreglado solo faltaba esperar al día siguiente para conocer a la gatita que respondía al nombre de Paris. ¡Oui!


